OBEDECER: " Cumplir lo que se manda"
El mando, generalmente se imparte desde una persona que posee cierta autoridad u ocupa un cargo superior a aquella de quien debe subordinación. Es importante, que el mando sea impartido de forma clara, concreta y concisa. Por otra parte, el cumplimento se espera sea eficaz y eficiente; muy comúnmente, una orden impartida es para que se cumpla de forma inmediata. Puede que su cumplimiento finalice en un instante con una simple acción, o de lo contrario puede que culmine de forma mediata, con la suma de varias acciones.
La orden no se hizo para discutir o criticar, pues la fuente de ella contiene determinados valores y principios que debieron tenerse en cuenta y sin duda, así fue impartida. A nivel humano, lamentablemente, hay personas que ocupan determinados lugares de autoridad de donde emanan ordenes no procedentes, este tipo de mando directamente no se debe cumplir, al igual que cualquier orden que atente contra nuestra dignidad o derechos.
Pero en éste artículo, por así llamarlo, me remito a la Orden Divina, esto es, el mandato que se imparte desde Dios a cada uno de nosotros. Como sabemos, o deberíamos saberlo, Dios es el Creador del mundo y del universo, El es Todopoderoso (tiene todo el poder) y es Omnisciente (todo lo sabe), entre otros atributos más que le componen como el Ser Supremo y Soberano; Santo y Justo. Así y por medio de su Palabra (la Biblia) podemos tener acceso a esos decretos o estatutos y mandamientos, a los cuales debemos cumplimiento. Antes de continuar, cabe mencionar, que en este caso, estaremos siempre
ante un tipo de orden procedente, pues en El, está la perfección y la eterna sabiduría.
El tema medular, es que como seres (nosotros) imperfectos y pecadores, no podemos cumplir al 100% y no sé si asegurar el 25% de la Ley (sus mandamientos y disposiciones). Por esto, es que Jesucristo vino al mundo, y ya no estamos bajo la Ley, pero tampoco vivimos nosotros, sino que Cristo mismo vive en aquellos que le han reconocido como Rey y Señor de sus vidas. En suma, si Cristo mismo vive en nosotros, tenemos esencia Santa, para poder cumplir y obedecer la voluntad de Dios. Ahora bien, esto no quiere decir, que no hagamos lo que El quiere, por lo contrario, si dejamos que su Hijo viva en nosotros, vamos a estar haciendo exactamente todo lo que el quiere; y no quiere decir que no tengamos más voluntad propia, sino, que sometemos nuestra voluntad a la Voluntad de Dios por medio de la obra del Espíritu Santo que vive y obra en nuestro interior.
El cumplimiento de una orden o mandato, genera satisfacción a la autoridad que lo imparte, así también Dios se alegra al ver cada hijo cumplir su voluntad. A esto, recordemos que el mismo Creador del Universo, dispuso crearnos con un propósito determinado, parte de esta gran vida de obediencia al Señor, es poder conocer y cumplir el propósito de Dios para nuestra vida.
"Seamos obediente a la Voz de Dios"
"Dios manda con amor, con ánimo de satisfacer nuestro corazón; y por más dura que suene o sea la orden, al final traerá bendición a nuestra vida."
D.S. Rocha-Uruguay.
"Jesús respondió; y les dijo: si alguno me ama guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a Él, y haremos con Él morada."
Fuente: La Biblia - Jn 14: 23